Archive for September, 2014

Partida de un prestigioso humboldtiano. Deceso de David Sobrevilla Alcázar

Con mucho pesar me veo obligado a informar, a quienes no lo hayan sabido ya por los medios de comunicación[1], que el pasado 18 de agosto dejó de existir nuestro colega David Sobrevilla Alcázar, prestigioso humboldtiano, víctima de una penosa enfermedad. Tenía 75 años de edad. No solo la comunidad humboldtiana, sino la comunidad filosófica internacional ha perdido a uno de sus más eminentes representantes.

 

David Sobrevilla nació en Huánuco, en la sierra central del Perú, en 1938. Hizo sus estudios universitarios en Filosofía y Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Viajó luego a Alemania con una beca del DAAD y obtuvo allí su doctorado en Filosofía en la Universidad de Tübingen, en 1970.

 

De vuelta al Perú se integró al cuerpo docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de San Marcos, formando parte de una muy prestigiosa generación de filósofos sanmarquinos, entre los que se cuentan Augusto Salazar Bondy, Juan Bautista Ferro, Walter Peñaloza, José Russo Delgado y Francisco Miro Quesada Cantuarias. Mantuvo con todos ellos un fructífero intercambio de ideas y contribuyó en gran medida al estudio de la filosofía peruana y latinoamericana.

 

En 1979 obtuvo la beca de la Fundación Alexander von Humboldt, gracias a la cual gozó de una estancia de investigación en la Universidad de Tübingen bajo la dirección del ilustre especialista en Estética, el profesor Dieter Jähnig. Mantuvo desde entonces una estrecha vinculación con la Fundación Humboldt, siendo un ejemplo viviente del lema que expresa el espíritu de dicha fundación: “Einmal Humboldtianer, immer Humboldtianer” (“Una vez humboldtiano, siempre humboldtiano”). Volvería por eso en diversas ocasiones a Alemania a actualizar su formación y a pasar nuevas estancias de investigación.

 

Sobrevilla fue autor de una obra abundante, dedicada tanto a la difusión de la filosofía alemana, en particular de la Estética, como al estudio de la historia de las ideas en el Perú y en Iberoamérica. Entre sus obras más destacadas se encuentran: Repensando la tradición occidental (1986); Repensando la tradición nacional. Estudios sobre la filosofía reciente en el Perú (1988); César Vallejo. Poeta nacional y universal (1994); La filosofía contemporánea en el Perú (1996); Repensando la tradición de nuestra América (1999); Basadre, ese desconocido (2004); Estudios kantianos (2006); Estética de la antigüedad occidental (2010); El marxismo de Mariátegui y su aplicación a los 7 Ensayos (2005); Escritos mariateguianos. Artículos y reseñas en torno a José Carlos Mariátegui y su obra (2012); La filosofía del derecho en el Perú (2013).

 

Por muchos años, fue un gran promotor de la actividad filosófica y los debates culturales en el Perú. Organizó numerosos coloquios y congresos nacionales e internacionales e invitó a muchos intelectuales de renombre, con quienes mantenía relaciones de colegialidad. Participó por eso igualmente en muchas sociedades internacionales de Filosofía, en particular en el proyecto de la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía y en múltiples comités científicos de revistas especializadas y sociedades académicas.

 

Su partida prematura es una pérdida lamentable para la filosofía y la cultura del Perú y América Latina. Lo es asimismo para la comunidad humboldtiana de la región.

 

Miguel Giusti

Presidente del Humboldt Club del Perú



[1] Tanto el doctor Francisco Miró Quesada Cantuarias (patriarca de la filosofía peruana), como el doctor Miguel Giusti (presidente del Humboldt Club del Perú) han publicado artículos conmemorativos en el diario El Comercio: cf. http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/david-sobrevilla-gran-pensador-francisco-miro-quesada-c-noticia-1751556, y

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/herencia-david-sobrevilla-miguel-giusti-noticia-1753129

 

David Sobrevilla, gran pensador, por Francisco Miró Quesada C.

Conocí a mi dilecto amigo David Sobrevilla Alcázar a inicios de la década de 1960. Había estudiado Derecho y Filosofía en la Pontificia Universidad Católica y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Posteriormente viajó becado a estudiar en la Universidad de Tübingen, Alemania, donde obtuvo el Doctorado en Filosofía. Allá permaneció hasta 1970.

 

En este país conoció a una serie de filósofos importantes, entre ellos Wolfgang Schadewaldt. De retorno al Perú, ejerció la docencia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de 1982 al 2000, donde llegó a ser profesor emérito. Participó como organizador de conferencias y las ofreció en numerosas actividades académicas en el Perú y en el extranjero. Fue también profesor visitante de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos.

 

Integró el Comité Consultivo de la “Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía” y de las revistas “Filosofía Práctica e Historia de las Ideas”, en Argentina; “Revista de Filosofía”, en Chile; “Diánoia”, en México y de “Archivos Latinoamericanos de Filosofía y Teoría del Derecho”, en Venezuela. Fue miembro fundador del Instituto del Pensamiento Peruano y Latinoamericano.

 

Su desarrollo filosófico puede dividirse en tres períodos: El primero, de aprendizaje, abarca de 1955 a 1970. Luego de transición, de 1970 a 1986, en que inicialmente realiza trabajos cercanos a la tradición fenomenológica, para luego ir ganando una orientación más amplia al tener contacto con la realidad del Perú y del pensamiento de Augusto Salazar Bondy y del mío. Por último, viene un período autónomo. A partir de esta última etapa, en 1986, enunciará un programa frente a la tradición filosófica occidental en su libro “Repesando la tradición occidental”, que comprende tres tareas: apropiarse del pensamiento filosófico occidental, es decir, convertir en propio algo que originalmente fue ajeno; someter a critica este pensamiento y, finalmente, replantear los principios y reconstruir el pensamiento filosófico, considerando los más altos estándares del saber y, al mismo tiempo, la peculiaridad de la realidad peruana y latinoamericana a partir de sus necesidades concretas.

 

Luego escribió “La estética de la Antigüedad” (1981) y “Los estudios kantianos” (2006). Posteriormente extendió la tarea de estudiar la tradición filosófica al pensamiento peruano y latinoamericano en sus libros: “Revisando la tradición nacional. Estudios sobre la filosofía reciente en el Perú” (dos volúmenes, 1988) y “Repensando la tradición de nuestra América” (1999).

 

La filosofía para Sobrevilla se entendía como “orientación en el mundo”, la que puede darse en el ámbito teórico y práctico. En el ámbito teórico se dedicó con predilección a la estética y a la filosofía del derecho. Para lo primero, tenía estudios sobre estética griega, medieval, moderna y contemporánea. Trató de mostrar en ellos que un rasgo persistente en la estética occidental es su etnocentrismo, que se revela en que las categorías que ha elaborado para pensar lo bello y el arte provienen solo de la reflexión sobre el “corpus artístico occidental”; que la filosofía cuente con una estética auténticamente universal y no con una seudouniversal. Esto lo estimaba indispensable porque el pensamiento estético debe ampliar y reelaborar el cuadro de sus categorías.

 

Sobrevilla fue un amigo entrañable que me ayudó, con una eficacia y una constancia admirables, en la preparación de mi libro “Esquema de una teoría de la razón”. Sin él jamás habría podido publicarlo. Para editarlo, era necesario que las pruebas fueran exactas. Y constantemente había pequeños errores en ellas. David las corregía con un rigor increíble. Después de muchos ensayos encontró que estaban perfectas. Entonces, por fin, se pudo publicar mi libro.

 

¿Cómo era David en su trato personal? No era efusivo sino más bien parco. Cuando nos encontrábamos hablábamos de muchas cosas, pues teníamos inclinaciones filosóficas muy semejantes. Cuando en un tema había una percepción distinta, surgían obvias discrepancias, siendo generalmente él quien tenía la razón, pues su conocimiento del tema en discusión era mayor que el mío.

 

La muerte de David Sobrevilla Alcázar, ocurrida el lunes, es una pérdida irreparable para la filosofía peruana e internacional. Sin duda, pasará a la historia como uno de los grandes filósofos de nuestro país. Su deceso me ha causado profunda consternación, pues siempre le tuve un profundo afecto y una gran admiración intelectual.

 

Fuente: El Comercio

La herencia de David Sobrevilla, por Miguel Giusti

Teniendo nuestro país tan escasa memoria histórica, y siendo la filosofía entre nosotros, como bien dijo alguna vez Francisco Miró Quesada, un “olmo que da peras”, es un verdadero deber honrar la memoria de David Sobrevilla y expresarle un reconocimiento público por lo que hizo por la cultura y la filosofía en el Perú. Es una lástima que nos haya dejado tan pronto, y tan súbitamente, porque esperábamos de él todavía una obra conclusiva que nos transmitiese su visión de las cosas con la experiencia del camino recorrido.

 

David Sobrevilla fue, ante todo, un académico riguroso que mantuvo una notable capacidad de trabajo y una gran autonomía de pensamiento a lo largo de toda su vida. No cedió nunca, como es tan fácil y hasta habitual en el Perú, a las tentaciones del poder político ni a los encargos administrativos o de representación que seducen con frecuencia a los intelectuales. Debió por ello llevar una vida austera y sortear con tenacidad los avatares de la inestabilidad institucional universitaria a fin de preservar un espacio privado para sus investigaciones. Quiso ser, y lo logró, una persona dedicada por entero a la vida académica; fue por eso, con toda justicia y en el sentido indicado, una “pera de nuestro olmo filosófico”.

 

Se sentía orgulloso, y con razón, de pertenecer a una ya legendaria generación de filósofos sanmarquinos, que dio presencia y prestigio a la filosofía en el Perú en muchas de sus posibles versiones o ramificaciones, una generación compuesta por pensadores como Augusto Salazar Bondy, José Antonio Russo Delgado, Juan Bautista Ferro, Walter Peñaloza o el propio Francisco Miró Quesada. Se presentaba siempre, por eso, como “filósofo de San Marcos”, pese a que tuvo que migrar temporalmente a otras universidades a través de los años.

 

El parentesco con esa generación era no solo cronológico, sino también ideológico. Precisamente por ello, Sobrevilla se creyó obligado a tomar posición en una disputa que había entretenido por muchos años a aquellos pensadores, contagiados por una preocupación continental contemporánea, en torno a la identidad o la originalidad de la filosofía en América Latina. En polémica imaginaria con Augusto Salazar Bondy, sostuvo así Sobrevilla que la “tarea” de la filosofía en nuestras tierras no podía ser simplemente la de rechazar la tradición europea, sino más bien la de reapropiarse críticamente de ella a fin de hacer posible luego el replanteamiento de sus problemas desde una perspectiva cultural propia. Defendió esta tesis programática con firmeza en muchos de sus escritos, en ocasiones a través de encendidas disputas.

 

La mayor parte de su obra, sin embargo, estuvo dedicada al estudio de la filosofía alemana, particularmente a la filosofía del arte (campo en el que se había especializado), es decir, a la primera parte de lo que él mismo consideraba la tarea principal de nuestra filosofía: a la “reapropiación” de la tradición europea. También compuso importantes libros sobre la historia de las ideas o sobre la teoría literaria en el Perú. Fue un autor y compilador prolijo y dio muestras de poseer un sorprendente espíritu enciclopédico a través del cual se revelaba con nitidez el inmenso trabajo invertido en la recolección de datos sobre todos los autores de su interés.

 

Por muchos años, fue además el gran promotor de la actividad filosófica en el Perú. Organizó muchos congresos o coloquios nacionales e internacionales, participó en muchas sociedades y redes internacionales de filosofía, viajó por todo el país dando conferencias y alentando los debates académicos, y logró convocar a muchos intelectuales de prestigio mundial que animaron la escena cultural en nuestro medio, entre ellos a Jürgen Habermas, Ernst Tugendhat, Ernesto Garzón Valdez, Hans Blumenberg o Mario Bunge.

 

Por su obra y su presencia continua en la vida cultural peruana, así como por su activa y original participación en los debates filosóficos del mundo entero, le debemos sincera y permanente gratitud. Es una pena que su partida prematura no me haya permitido expresárselo de manera más directa y más clara.

 

Fuente: El Comercio

Falling Walls Lab Berlin 2014 – Open for Applications

We would like to call your attention to an innovative format for highly qualified young researchers with the ambition to break through societal challenges – the Falling Walls Lab on 8 November 2014. With the slogan “Share Your Idea!” the Falling Walls Lab offers hundreds of young scientists, entrepreneurs and innovators from around the world a stage to pitch their research work, initiatives or business models to their peers and a distinguished jury from academia and business – in 3 minutes each.

 

The three most intriguing presenters will be awarded the title “Falling Walls Young Innovator of the Year 2014”, will receive a cash prize and will get the opportunity to present their idea on the grand stage of the Falling Walls Conference on 9 November 2014. At the Conference, 20 top-class scientists from around the world present their current breakthrough research answering the question “Which are the next walls to fall?” This year, Prof. Suzanne Topalian from the Johns Hopkins School of Medicine, one of the world’s leading experts in immunotherapy, and the bioengineer Prof. Karl Deisseroth (Stanford University) are amongst the attending speakers.

 

Applications for the Falling Walls Lab Berlin can be made through the website www.falling-walls.com/lab/apply. Application deadline: 21 September 2014. The event will be held in English. All Falling Walls Lab participants receive a ticket for the Falling Walls Conference. Participants do not pay charges, apart from their own travel expenses.

 

In order to spread the news of the Falling Walls Lab Berlin to the most excellent candidates, we would greatly appreciate if you could forward our call for applications to young researchers and professionals within the networks of your institution. You are welcome to use the attached e-flyer. To get a better impression of last year’s Falling Walls Lab feel free to look at our highlights video https://vimeo.com/79291319.

 

The Falling Walls Lab is a cooperation project between the Falling Walls Foundation, A.T. Kearney (Founding Partner) and Festo (Global Partner).

 

Please do not hesitate to contact us for any enquiries at lab@falling-walls.com.

 

Kind regards,

Daniela Dicks