Teniendo nuestro país tan escasa memoria histórica, y siendo la filosofía entre nosotros, como bien dijo alguna vez Francisco Miró Quesada, un “olmo que da peras”, es un verdadero deber honrar la memoria de David Sobrevilla y expresarle un reconocimiento público por lo que hizo por la cultura y la filosofía en el Perú. Es una lástima que nos haya dejado tan pronto, y tan súbitamente, porque esperábamos de él todavía una obra conclusiva que nos transmitiese su visión de las cosas con la experiencia del camino recorrido.
David Sobrevilla fue, ante todo, un académico riguroso que mantuvo una notable capacidad de trabajo y una gran autonomía de pensamiento a lo largo de toda su vida. No cedió nunca, como es tan fácil y hasta habitual en el Perú, a las tentaciones del poder político ni a los encargos administrativos o de representación que seducen con frecuencia a los intelectuales. Debió por ello llevar una vida austera y sortear con tenacidad los avatares de la inestabilidad institucional universitaria a fin de preservar un espacio privado para sus investigaciones. Quiso ser, y lo logró, una persona dedicada por entero a la vida académica; fue por eso, con toda justicia y en el sentido indicado, una “pera de nuestro olmo filosófico”.
Se sentía orgulloso, y con razón, de pertenecer a una ya legendaria generación de filósofos sanmarquinos, que dio presencia y prestigio a la filosofía en el Perú en muchas de sus posibles versiones o ramificaciones, una generación compuesta por pensadores como Augusto Salazar Bondy, José Antonio Russo Delgado, Juan Bautista Ferro, Walter Peñaloza o el propio Francisco Miró Quesada. Se presentaba siempre, por eso, como “filósofo de San Marcos”, pese a que tuvo que migrar temporalmente a otras universidades a través de los años.
El parentesco con esa generación era no solo cronológico, sino también ideológico. Precisamente por ello, Sobrevilla se creyó obligado a tomar posición en una disputa que había entretenido por muchos años a aquellos pensadores, contagiados por una preocupación continental contemporánea, en torno a la identidad o la originalidad de la filosofía en América Latina. En polémica imaginaria con Augusto Salazar Bondy, sostuvo así Sobrevilla que la “tarea” de la filosofía en nuestras tierras no podía ser simplemente la de rechazar la tradición europea, sino más bien la de reapropiarse críticamente de ella a fin de hacer posible luego el replanteamiento de sus problemas desde una perspectiva cultural propia. Defendió esta tesis programática con firmeza en muchos de sus escritos, en ocasiones a través de encendidas disputas.
La mayor parte de su obra, sin embargo, estuvo dedicada al estudio de la filosofía alemana, particularmente a la filosofía del arte (campo en el que se había especializado), es decir, a la primera parte de lo que él mismo consideraba la tarea principal de nuestra filosofía: a la “reapropiación” de la tradición europea. También compuso importantes libros sobre la historia de las ideas o sobre la teoría literaria en el Perú. Fue un autor y compilador prolijo y dio muestras de poseer un sorprendente espíritu enciclopédico a través del cual se revelaba con nitidez el inmenso trabajo invertido en la recolección de datos sobre todos los autores de su interés.
Por muchos años, fue además el gran promotor de la actividad filosófica en el Perú. Organizó muchos congresos o coloquios nacionales e internacionales, participó en muchas sociedades y redes internacionales de filosofía, viajó por todo el país dando conferencias y alentando los debates académicos, y logró convocar a muchos intelectuales de prestigio mundial que animaron la escena cultural en nuestro medio, entre ellos a Jürgen Habermas, Ernst Tugendhat, Ernesto Garzón Valdez, Hans Blumenberg o Mario Bunge.
Por su obra y su presencia continua en la vida cultural peruana, así como por su activa y original participación en los debates filosóficos del mundo entero, le debemos sincera y permanente gratitud. Es una pena que su partida prematura no me haya permitido expresárselo de manera más directa y más clara.
Recientemente, el Fondo Editorial de la Municipalidad Provincial de Piura ha publicado un valioso libro de investigación que viene a engrosar las filas de su colección “Sapiens”. Se trata del texto «Miguel Grau, protagonista político», cuyo autor es el doctor Teodoro Hampe Martínez, reconocido investigador y profesor universitario. Este volumen, de 180 páginas, expone al héroe piurano en su faceta menos conocida: la de diputado por la provincia de Paita. Además, se anexa documentación de primera mano y la correspondencia que el mismo Grau mantenía con los políticos de la época.
Sobre el Gran Almirante se ha investigado y escrito mucho, a lo largo de 135 años. Parte de ello ha alcanzado la imprenta, pero la gran mayoría está destinada a permanecer inédita en la forma de trabajos escolares o discursos con ocasión de alguna efeméride histórica. Lamentablemente, la mayor parte de esos trabajos cae en los excesos del patrioterismo y endiosa al héroe, haciendo borrosa su condición humana. Es por ello importante que esta nueva obra se aproxime a Grau de una manera diversa, mostrando los aspectos políticos de su vida, que fueron en realidad bastante intensos.
Jamás se ha puesto en duda la coherencia del Gran Almirante como ser humano y su liderazgo como patriota. No en vano ha sido elegido El Peruano del Milenio. Grau defendió a su patria en los más difíciles momentos del siglo XIX y fue el líder que en plena época de los caudillos militares sentenció: “No reconozco otro caudillo que la Constitución”, anticipándose así a toda una teoría constitucional y de estabilidad jurídica que se desarrollaría décadas después.
Sería de algún modo insensato repetir aquellos aspectos de la vida del héroe de Angamos que todos conocemos desde la edad escolar. No vale la pena reincidir en su caballerosidad ni en su intrepidez táctica o su habilidad estratégica. Lo verdaderamente notable de Grau fue que él no se hizo héroe en un día de inspiración y sacrificio. Él desarrolló una vida heroica, fue honesto, leal, cumplido y sincero, amó fielmente a su esposa y educó a sus numerosos hijos dando el ejemplo. Lo del combate naval de Angamos, con todo su valor histórico, es tan solo un admirable epílogo. Pero esa epopeya y el sacrificio de Grau significarían mucho menos si él no hubiera demostrado una serie de valores supremos a lo largo de su existencia.
Como bien desarrolla la investigación de Hampe Martínez, la vocación y la actuación política del marino piurano no fueron impulsos o manifestaciones de último momento; se remontaban ya al levantamiento a favor del general Manuel Ignacio de Vivanco, en 1856-1858. Más tarde vendría su lucha contra los afanes de reconquista de España, que concluyeron con el combate del Callao, y luego su oposición al nombramiento del norteamericano John Randolph Tucker como comandante de la Marina peruana. Finalmente, el rechazo a la revolución de los hermanos Gutiérrez en 1872 y su adhesión incondicional a don Manuel Pardo y Lavalle, fundador y líder del Partido Civil.
Este nuevo libro aporta al conocimiento público, además, una serie de disposiciones legales, emitidas tanto en el siglo XIX como en el XX, que han coadyuvado al homenaje nacional y a preservar la memoria de quien es considerado el más abnegado defensor de la nación. Su protagonismo político, al igual que el de marino, nos habla de un hombre que supo amar y servir al Perú con demasía.
Fuente: nota de prensa
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El humboldtiano Juan Javier Rivera Andía acaba de editar en Bonn el libro Comprender los rituales ganaderos en los Andes y más allá. La compilación ofrece un conjunto de etnografías sobre las variedades del tratamiento ritual del ganado entre grupos amerindios contemporáneos. Aunque la mayoría de ellas están concentradas en torno al sur andino peruano, se han reunido también trabajos sobre otras áreas como los Andes centrales, el norte de Argentina e incluso México. Se intenta así, evadir la persistente tendencia a privilegiar los Andes del sur como el espacio “indígena” por excelencia; y, sobre todo, brindar elementos que alienten la comparación, no solo entre áreas geográficas distintas, sino también entre rituales diversos.
Durante el mes de abril, el doctor Miguel Giusti, humboldtiano, presentó dos conferencias. En el marco de los lunes filosóficos que el Centro de Estudios Filosóficos de la PUCP y el Goethe-Institut Lima han venido ofreciendo, el lunes 7 de abril, se llevó a cabo la conferencia del doctor Giusti titulada “¿Por qué la filosofía de Kant tiene tanta actualidad?”, inaugurando con esta presentación el ciclo de conferencias que giran en torno a la actualidad de la obra filosófica de Immanuel Kant. El evento tuvo lugar en el Auditorio del Goethe-Institut Lima, Jr. Nazca 722.
Asimismo, el jueves 24 de abril, en el marco de la “30th International Hegel Conference of the International Hegel-Society and the University of Vienna”, celebrada en Viena y cuyo tema articulador versaba sobre la respuesta de Hegel a Kant, el doctor Giusti presentó la conferencia “Maxime und Handlung. Kurze Bemerkungen zur Struktur der Moralität in der Rechtsphilosophie” en un evento que convocó a especialistas mundiales en el pensamiento de Hegel.