Archive for the ‘Humboldtianos’ Category

Das visuelle Kulturerbe der Anden und Amazoniens

Das_Visualle_jpgLa doctora Gisela Cánepa Koch participó en un taller sobre cultura visual (“Das visuelle Kulturerbe der Anden und Amazoniens”) que se celebró el 07 de noviembre del 2014 en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de Berlín. En este presentó la investigación “Eine Neubewertung des visuellen Vermächtnisses des Peru-Forschers Heinrich Brüning: zum sozialen Leben seiner fotografischen Sammlung”, la cual surge del trabajo que empezó en los archivos del Instituto Iberoamericano y del museo etnológico de Berlín sobre las fotografías de Heinrich Brüning.

 

Su colega Ingrid Kummels, organizadora del taller, estuvo invitada en Lima en agosto de este año para presentar, en el marco de la Semana de Antropología Visual, un avance de lo que también presentó en el taller en Berlín.

 

Puede ver el programa del evento haciendo aquí.

 

Voces Americanas en las Cortes de Cádiz: 1810-1814

Voces americanas en las Cortes de Cádiz 1810-1814Les anunciamos la reciente publicación del libro “Voces americanas en las Cortes de Cádiz: 1810-1814”, el cual ha sido editado por la humboldtiana Scarlett O’Phelan Godoy y Georges Lomnér. El libro reúne trabajos de especialistas de España, México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Cuba y Chile.

 
Desde hace algunos años los historiadores han devuelto a la Constitución de Cádiz de 1812 su genuina dimensión de propuesta para «ambos hemisferios». Las Cortes que redactaron esta Carta constituyeron el punto de encuentro entre diputados de la península con sus pares hispanoamericanos teniendo ambos grupos voz y voto. A los criollos, mestizos e indígenas se les otorgó la ciudadanía, para lo cual se abolieron mecanismos tradicionales de explotación colonial como el tributo y la mita. Es decir, hubo un intento por convertir a la América española en parte integrante de la monarquía hispana. Con el fin de analizar este proceso, inédito en la historia entre España y sus colonias, la Pontificia Universidad Católica del Perú y el Instituto Francés de Estudios Andinos organizaron en 2012 el Congreso Internacional «Voces americanas en Cádiz: diputados, discursos y debates». Los autores, cuyos textos se encuentran consignados en el presente volumen, son especialistas de España, México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Cuba y Chile. Nos permiten escuchar las voces de los diputados que participaron en las sesiones plenarias de las Cortes, y hacen revivir las polémicas que tuvieron lugar en el momento más crucial de la crisis de la monarquía. Nos complacemos en ofrecer este libro que se espera renueve las discusiones sobre un tema que propició el acercamiento entre los criollos hispanoamericanos y replanteó las relaciones entre la metrópoli y sus posesiones en el ultramar.

Partida de un prestigioso humboldtiano. Deceso de David Sobrevilla Alcázar

Con mucho pesar me veo obligado a informar, a quienes no lo hayan sabido ya por los medios de comunicación[1], que el pasado 18 de agosto dejó de existir nuestro colega David Sobrevilla Alcázar, prestigioso humboldtiano, víctima de una penosa enfermedad. Tenía 75 años de edad. No solo la comunidad humboldtiana, sino la comunidad filosófica internacional ha perdido a uno de sus más eminentes representantes.

 

David Sobrevilla nació en Huánuco, en la sierra central del Perú, en 1938. Hizo sus estudios universitarios en Filosofía y Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Viajó luego a Alemania con una beca del DAAD y obtuvo allí su doctorado en Filosofía en la Universidad de Tübingen, en 1970.

 

De vuelta al Perú se integró al cuerpo docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de San Marcos, formando parte de una muy prestigiosa generación de filósofos sanmarquinos, entre los que se cuentan Augusto Salazar Bondy, Juan Bautista Ferro, Walter Peñaloza, José Russo Delgado y Francisco Miro Quesada Cantuarias. Mantuvo con todos ellos un fructífero intercambio de ideas y contribuyó en gran medida al estudio de la filosofía peruana y latinoamericana.

 

En 1979 obtuvo la beca de la Fundación Alexander von Humboldt, gracias a la cual gozó de una estancia de investigación en la Universidad de Tübingen bajo la dirección del ilustre especialista en Estética, el profesor Dieter Jähnig. Mantuvo desde entonces una estrecha vinculación con la Fundación Humboldt, siendo un ejemplo viviente del lema que expresa el espíritu de dicha fundación: “Einmal Humboldtianer, immer Humboldtianer” (“Una vez humboldtiano, siempre humboldtiano”). Volvería por eso en diversas ocasiones a Alemania a actualizar su formación y a pasar nuevas estancias de investigación.

 

Sobrevilla fue autor de una obra abundante, dedicada tanto a la difusión de la filosofía alemana, en particular de la Estética, como al estudio de la historia de las ideas en el Perú y en Iberoamérica. Entre sus obras más destacadas se encuentran: Repensando la tradición occidental (1986); Repensando la tradición nacional. Estudios sobre la filosofía reciente en el Perú (1988); César Vallejo. Poeta nacional y universal (1994); La filosofía contemporánea en el Perú (1996); Repensando la tradición de nuestra América (1999); Basadre, ese desconocido (2004); Estudios kantianos (2006); Estética de la antigüedad occidental (2010); El marxismo de Mariátegui y su aplicación a los 7 Ensayos (2005); Escritos mariateguianos. Artículos y reseñas en torno a José Carlos Mariátegui y su obra (2012); La filosofía del derecho en el Perú (2013).

 

Por muchos años, fue un gran promotor de la actividad filosófica y los debates culturales en el Perú. Organizó numerosos coloquios y congresos nacionales e internacionales e invitó a muchos intelectuales de renombre, con quienes mantenía relaciones de colegialidad. Participó por eso igualmente en muchas sociedades internacionales de Filosofía, en particular en el proyecto de la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía y en múltiples comités científicos de revistas especializadas y sociedades académicas.

 

Su partida prematura es una pérdida lamentable para la filosofía y la cultura del Perú y América Latina. Lo es asimismo para la comunidad humboldtiana de la región.

 

Miguel Giusti

Presidente del Humboldt Club del Perú



[1] Tanto el doctor Francisco Miró Quesada Cantuarias (patriarca de la filosofía peruana), como el doctor Miguel Giusti (presidente del Humboldt Club del Perú) han publicado artículos conmemorativos en el diario El Comercio: cf. http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/david-sobrevilla-gran-pensador-francisco-miro-quesada-c-noticia-1751556, y

http://elcomercio.pe/opinion/colaboradores/herencia-david-sobrevilla-miguel-giusti-noticia-1753129

 

David Sobrevilla, gran pensador, por Francisco Miró Quesada C.

Conocí a mi dilecto amigo David Sobrevilla Alcázar a inicios de la década de 1960. Había estudiado Derecho y Filosofía en la Pontificia Universidad Católica y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Posteriormente viajó becado a estudiar en la Universidad de Tübingen, Alemania, donde obtuvo el Doctorado en Filosofía. Allá permaneció hasta 1970.

 

En este país conoció a una serie de filósofos importantes, entre ellos Wolfgang Schadewaldt. De retorno al Perú, ejerció la docencia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de 1982 al 2000, donde llegó a ser profesor emérito. Participó como organizador de conferencias y las ofreció en numerosas actividades académicas en el Perú y en el extranjero. Fue también profesor visitante de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos.

 

Integró el Comité Consultivo de la “Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía” y de las revistas “Filosofía Práctica e Historia de las Ideas”, en Argentina; “Revista de Filosofía”, en Chile; “Diánoia”, en México y de “Archivos Latinoamericanos de Filosofía y Teoría del Derecho”, en Venezuela. Fue miembro fundador del Instituto del Pensamiento Peruano y Latinoamericano.

 

Su desarrollo filosófico puede dividirse en tres períodos: El primero, de aprendizaje, abarca de 1955 a 1970. Luego de transición, de 1970 a 1986, en que inicialmente realiza trabajos cercanos a la tradición fenomenológica, para luego ir ganando una orientación más amplia al tener contacto con la realidad del Perú y del pensamiento de Augusto Salazar Bondy y del mío. Por último, viene un período autónomo. A partir de esta última etapa, en 1986, enunciará un programa frente a la tradición filosófica occidental en su libro “Repesando la tradición occidental”, que comprende tres tareas: apropiarse del pensamiento filosófico occidental, es decir, convertir en propio algo que originalmente fue ajeno; someter a critica este pensamiento y, finalmente, replantear los principios y reconstruir el pensamiento filosófico, considerando los más altos estándares del saber y, al mismo tiempo, la peculiaridad de la realidad peruana y latinoamericana a partir de sus necesidades concretas.

 

Luego escribió “La estética de la Antigüedad” (1981) y “Los estudios kantianos” (2006). Posteriormente extendió la tarea de estudiar la tradición filosófica al pensamiento peruano y latinoamericano en sus libros: “Revisando la tradición nacional. Estudios sobre la filosofía reciente en el Perú” (dos volúmenes, 1988) y “Repensando la tradición de nuestra América” (1999).

 

La filosofía para Sobrevilla se entendía como “orientación en el mundo”, la que puede darse en el ámbito teórico y práctico. En el ámbito teórico se dedicó con predilección a la estética y a la filosofía del derecho. Para lo primero, tenía estudios sobre estética griega, medieval, moderna y contemporánea. Trató de mostrar en ellos que un rasgo persistente en la estética occidental es su etnocentrismo, que se revela en que las categorías que ha elaborado para pensar lo bello y el arte provienen solo de la reflexión sobre el “corpus artístico occidental”; que la filosofía cuente con una estética auténticamente universal y no con una seudouniversal. Esto lo estimaba indispensable porque el pensamiento estético debe ampliar y reelaborar el cuadro de sus categorías.

 

Sobrevilla fue un amigo entrañable que me ayudó, con una eficacia y una constancia admirables, en la preparación de mi libro “Esquema de una teoría de la razón”. Sin él jamás habría podido publicarlo. Para editarlo, era necesario que las pruebas fueran exactas. Y constantemente había pequeños errores en ellas. David las corregía con un rigor increíble. Después de muchos ensayos encontró que estaban perfectas. Entonces, por fin, se pudo publicar mi libro.

 

¿Cómo era David en su trato personal? No era efusivo sino más bien parco. Cuando nos encontrábamos hablábamos de muchas cosas, pues teníamos inclinaciones filosóficas muy semejantes. Cuando en un tema había una percepción distinta, surgían obvias discrepancias, siendo generalmente él quien tenía la razón, pues su conocimiento del tema en discusión era mayor que el mío.

 

La muerte de David Sobrevilla Alcázar, ocurrida el lunes, es una pérdida irreparable para la filosofía peruana e internacional. Sin duda, pasará a la historia como uno de los grandes filósofos de nuestro país. Su deceso me ha causado profunda consternación, pues siempre le tuve un profundo afecto y una gran admiración intelectual.

 

Fuente: El Comercio