Les anunciamos la reciente publicación del libro “Voces americanas en las Cortes de Cádiz: 1810-1814”, el cual ha sido editado por la humboldtiana Scarlett O’Phelan Godoy y Georges Lomnér. El libro reúne trabajos de especialistas de España, México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Cuba y Chile.
Desde hace algunos años los historiadores han devuelto a la Constitución de Cádiz de 1812 su genuina dimensión de propuesta para «ambos hemisferios». Las Cortes que redactaron esta Carta constituyeron el punto de encuentro entre diputados de la península con sus pares hispanoamericanos teniendo ambos grupos voz y voto. A los criollos, mestizos e indígenas se les otorgó la ciudadanía, para lo cual se abolieron mecanismos tradicionales de explotación colonial como el tributo y la mita. Es decir, hubo un intento por convertir a la América española en parte integrante de la monarquía hispana. Con el fin de analizar este proceso, inédito en la historia entre España y sus colonias, la Pontificia Universidad Católica del Perú y el Instituto Francés de Estudios Andinos organizaron en 2012 el Congreso Internacional «Voces americanas en Cádiz: diputados, discursos y debates». Los autores, cuyos textos se encuentran consignados en el presente volumen, son especialistas de España, México, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Cuba y Chile. Nos permiten escuchar las voces de los diputados que participaron en las sesiones plenarias de las Cortes, y hacen revivir las polémicas que tuvieron lugar en el momento más crucial de la crisis de la monarquía. Nos complacemos en ofrecer este libro que se espera renueve las discusiones sobre un tema que propició el acercamiento entre los criollos hispanoamericanos y replanteó las relaciones entre la metrópoli y sus posesiones en el ultramar.
Teniendo nuestro país tan escasa memoria histórica, y siendo la filosofía entre nosotros, como bien dijo alguna vez Francisco Miró Quesada, un “olmo que da peras”, es un verdadero deber honrar la memoria de David Sobrevilla y expresarle un reconocimiento público por lo que hizo por la cultura y la filosofía en el Perú. Es una lástima que nos haya dejado tan pronto, y tan súbitamente, porque esperábamos de él todavía una obra conclusiva que nos transmitiese su visión de las cosas con la experiencia del camino recorrido.
David Sobrevilla fue, ante todo, un académico riguroso que mantuvo una notable capacidad de trabajo y una gran autonomía de pensamiento a lo largo de toda su vida. No cedió nunca, como es tan fácil y hasta habitual en el Perú, a las tentaciones del poder político ni a los encargos administrativos o de representación que seducen con frecuencia a los intelectuales. Debió por ello llevar una vida austera y sortear con tenacidad los avatares de la inestabilidad institucional universitaria a fin de preservar un espacio privado para sus investigaciones. Quiso ser, y lo logró, una persona dedicada por entero a la vida académica; fue por eso, con toda justicia y en el sentido indicado, una “pera de nuestro olmo filosófico”.
Se sentía orgulloso, y con razón, de pertenecer a una ya legendaria generación de filósofos sanmarquinos, que dio presencia y prestigio a la filosofía en el Perú en muchas de sus posibles versiones o ramificaciones, una generación compuesta por pensadores como Augusto Salazar Bondy, José Antonio Russo Delgado, Juan Bautista Ferro, Walter Peñaloza o el propio Francisco Miró Quesada. Se presentaba siempre, por eso, como “filósofo de San Marcos”, pese a que tuvo que migrar temporalmente a otras universidades a través de los años.
El parentesco con esa generación era no solo cronológico, sino también ideológico. Precisamente por ello, Sobrevilla se creyó obligado a tomar posición en una disputa que había entretenido por muchos años a aquellos pensadores, contagiados por una preocupación continental contemporánea, en torno a la identidad o la originalidad de la filosofía en América Latina. En polémica imaginaria con Augusto Salazar Bondy, sostuvo así Sobrevilla que la “tarea” de la filosofía en nuestras tierras no podía ser simplemente la de rechazar la tradición europea, sino más bien la de reapropiarse críticamente de ella a fin de hacer posible luego el replanteamiento de sus problemas desde una perspectiva cultural propia. Defendió esta tesis programática con firmeza en muchos de sus escritos, en ocasiones a través de encendidas disputas.
La mayor parte de su obra, sin embargo, estuvo dedicada al estudio de la filosofía alemana, particularmente a la filosofía del arte (campo en el que se había especializado), es decir, a la primera parte de lo que él mismo consideraba la tarea principal de nuestra filosofía: a la “reapropiación” de la tradición europea. También compuso importantes libros sobre la historia de las ideas o sobre la teoría literaria en el Perú. Fue un autor y compilador prolijo y dio muestras de poseer un sorprendente espíritu enciclopédico a través del cual se revelaba con nitidez el inmenso trabajo invertido en la recolección de datos sobre todos los autores de su interés.
Por muchos años, fue además el gran promotor de la actividad filosófica en el Perú. Organizó muchos congresos o coloquios nacionales e internacionales, participó en muchas sociedades y redes internacionales de filosofía, viajó por todo el país dando conferencias y alentando los debates académicos, y logró convocar a muchos intelectuales de prestigio mundial que animaron la escena cultural en nuestro medio, entre ellos a Jürgen Habermas, Ernst Tugendhat, Ernesto Garzón Valdez, Hans Blumenberg o Mario Bunge.
Por su obra y su presencia continua en la vida cultural peruana, así como por su activa y original participación en los debates filosóficos del mundo entero, le debemos sincera y permanente gratitud. Es una pena que su partida prematura no me haya permitido expresárselo de manera más directa y más clara.
Durante el mes de abril, el doctor Miguel Giusti, humboldtiano, presentó dos conferencias. En el marco de los lunes filosóficos que el Centro de Estudios Filosóficos de la PUCP y el Goethe-Institut Lima han venido ofreciendo, el lunes 7 de abril, se llevó a cabo la conferencia del doctor Giusti titulada “¿Por qué la filosofía de Kant tiene tanta actualidad?”, inaugurando con esta presentación el ciclo de conferencias que giran en torno a la actualidad de la obra filosófica de Immanuel Kant. El evento tuvo lugar en el Auditorio del Goethe-Institut Lima, Jr. Nazca 722.
Asimismo, el jueves 24 de abril, en el marco de la “30th International Hegel Conference of the International Hegel-Society and the University of Vienna”, celebrada en Viena y cuyo tema articulador versaba sobre la respuesta de Hegel a Kant, el doctor Giusti presentó la conferencia “Maxime und Handlung. Kurze Bemerkungen zur Struktur der Moralität in der Rechtsphilosophie” en un evento que convocó a especialistas mundiales en el pensamiento de Hegel.